La creatina es un compuesto natural que se produce en nuestro cuerpo. Se encuentra en los músculos y en el cerebro y también en alimentos como carne y pescado. En el organismo cumple un papel importante en el metabolismo de la energía, especialmente durante esfuerzos cortos y explosivos como sprints o levantamiento de peso.
La creatina existente en el mercado es una sustancia de síntesis en laboratorio. En los envases, por motivos legales, suelen indicar no utilizar en menores de edad.
En adultos ha sido uno de los suplementos dietéticos más estudiados y con evidencia sólida sobre su seguridad y eficacia en mejorar el rendimiento físico y la fuerza muscular.
Pero cuando hablamos de niños y adolescentes, la situación cambia debido a que están en una etapa de desarrollo físico y neurológico, y por tanto las recomendaciones son más cautelosas.
¿Qué dice la evidencia científica y las principales recomendaciones médicas sobre la creatina en adolescentes?
La investigación disponible, aunque limitada, indica que la creatina puede mejorar ciertos aspectos de rendimiento deportivo (como fuerza y potencia) en jóvenes que entrenan regularmente deportes de alta intensidad.
Seguridad en estudios existentes:
Los pocos estudios que se han hecho en adolescentes no han reportado efectos adversos importantes en los periodos que han sido evaluados. Sin embargo, ningún estudio ha sido específicamente diseñado para evaluar de forma robusta la seguridad a largo plazo en esta edad. Esto significa que los datos positivos que existen son prometedores, pero insuficientes para afirmar con total certeza que no hay riesgos a largo plazo.
Lo que dicen los pediatras y el posicionamiento de sociedades cientificas:
En principio, precaución.
La Academia Americana de Pediatría (AAP), Canadian Paediatric Society, American College of Sport Medicine y otros expertos en medicina del deporte recomiendan:
No utilizar de forma rutinaria la creatina en menores de 18 años, especialmente quienes no tienen un motivo médico claro.
Esto no se basa en que se haya demostrado dañina, sino en que no hay suficientes estudios a largo plazo para garantizar que su uso sea completamente seguro en cuerpos en desarrollo
La ausencia de evidencia de daño no equivale a evidencia de que no puede haber daño en el futuro.
¿Entonces es peligrosa o no?
No hay evidencia clara de que la creatina sea perjudicial en adolescentes cuando se usa a dosis recomendadas y bajo supervisión médica o nutricional.
Los estudios realizados no han observado efectos negativos importantes en parámetros de salud (como análisis de sangre o función renal) a corto plazo.
Sin embargo, no hay suficientes investigaciones que evalúen sus efectos a largo plazo, especialmente durante el crecimiento corporal y neurológico del adolescente.
Recomendaciones prácticas para padres
Antes de considerar la creatina como suplemento en menores de edad
1- Priorizar siempre una alimentación equilibrada y rica en proteínas completas (carne, pescado, huevos, lácteos, legumbres, frutos secos, etc.).
2- Asegurar que el niño o adolescente tenga un programa de entrenamiento apropiado, descanso adecuado y buena hidratación.
3- Consultar siempre con el pediatra o nutricionista deportivo antes de iniciar cualquier suplemento.
Si se decide usar creatina bajo supervisión:
No usar en niños menores de 13 años, salvo que un médico lo prescriba por una razón médica concreta (por ejemplo, una condición clínica específica, como enfermedades neuromusculares).
Siempre usar dosis recomendadas, adecuadas al peso corporal y sin exceder lo aconsejado por el profesional.
Lo que los niños NO deberían hacer en ningun caso
- Tomar creatina sin supervisión médica o sin saber exactamente qué cantidad es adecuada.
- Usar creatina junto con otros suplementos sin consultar a un profesional.
- Suponer que porque "es natural" o porque otros adolescentes lo usan, es seguro automáticamente.
Conclusión para los padres
1- La creatina tiene evidencia científica favorable en adultos y hay signos de que puede ser útil y bien tolerada en adolescentes que entrenan intensamente.
2- Pero las sociedades pediátricas mantienen una postura cautelosa debido a la falta de estudios de seguridad a largo plazo en menores de 18 años.
3- Lo más prudente siempre es consultar con un profesional de salud antes de iniciar su uso, y priorizar primero hábitos saludables sólidos.
Resumiendo;
“Un suplemento nunca debe reemplazar una alimentación adecuada, un correcto entrenamiento, o el descanso necesario; y en adolescentes, su uso siempre debe ser supervisado por médicos con experiencia.”