El reflujo gastroesofágico (RGE) del lactante es un trastorno frecuente en bebés y niños pequeños, en el que el contenido del estómago pasa al esófago, pudiendo salir a través de boca de forma pasiva. El RGE puede causar síntomas como regurgitaciones, dificultades para tragar, llanto e irritabilidad durante las tomas, vómitos, falta de apetito, posturas anómalas y dolor abdominal.
Aunque el RGE es fisiológico en los bebés recién nacidos y lactantes menores de 6 meses y puede mejorar espontáneamente a medida que el niño crece y su aparato digestivo madura, algunos bebés pueden desarrollar un reflujo crónico que requiere tratamiento médico. La causa más frecuente del RGE fisiológico del lactante es la falta de tono muscular de esfínter esofágico inferior (esfínter que separa el estómago del esófago impidiendo el regreso del alimento al esófago). Entre los factores de riesgo para el RGE se encuentran el uso de fórmulas lácteas en lugar de leche materna, la ingesta de grandes cantidades de aire durante la alimentación o un volumen de leche excesivo que supere la capacidad de su estómago y la alergia a las proteínas de la leche de vaca.
El tratamiento puede incluir cambios en la dieta del bebé, posición incorporada tras las tomas, introducción de alimentación complementaria precozmente (aunque nunca antes de los 4 meses) o la eliminación de ciertos alimentos de la dieta, así como medicamentos para reducir la producción de jugo gástrico.
Es importante que los padres consulten con su pediatra si sospechan que su bebé tiene RGE y que éste valore aspectos como el crecimiento y desarrollo del niño, su ganancia ponderal, así como otros aspectos de la historia clínica y de la exploración física, ya que habría que diferenciarlo de la enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE), con diferentes connotaciones clínicas, pronósticas y terapéuticas. Igual de importante es que sigan sus recomendaciones para minimizar los síntomas y prevenir complicaciones. En general, el RGE fisiológico del lactante es un trastorno común y autolimitado en el tiempo, que puede tratarse con éxito si se detecta precozmente.