Las amígdalas palatinas son unos organos linfáticos que se encuentran situados a ambos lados de la faringe y las adenoides (vegetaciones) son otra amígdala que está situada en la parte posterior de la faringe, pegadas al hueso esfenoides de la base del craneo y que no es visible al abrir la boca, porque está detrás del paladar y de la úvula.

Podríamos decir, que está colgada en el techo de la faringe, y justo detrás de donde desemboca la cavidad nasal en la faringe, por lo que puede originar dificultad respiratoria nasal cuando está agrandada.

En los niños, debido a un predominio de los órganos linfáticos, es posible que las amígdalas (incluidas las adenoides) se encuentren agrandadas y a esa situación se le denomina hipertrofia amigdalar o hipertrofia adenoidea. Esta es la denominada hipertrofia fisiológica, es decir, normal en la infancia. Sin embargo, existen situaciones en que pueden estar agrandadas por infecciones de repetición tanto víricas como bacterianas, por una alergia, incluso por factores genéticos.

Grados de hipertrofia segun tamaño:

Clase I:  ocupan menos del 25% de la cavidad faringea

Clase II: ocupan entre el  25-50%.

Clase III: ocupan entre el 50-75%.

Clase IV: ocupan más del 75%

SÍNTOMAS: 

Infecciones amigdalares recurrentes, dificultad para comer y tragar, voz gangosa, pérdida de apetito, ronquidos nocturnos, trastornos del sueño, pausas respiratorias durante el sueño (apneas) respiración bucal (especialmente en la hipertrofia de adenoides) y halitosis (mal aliento). Las dificultades debida a la falta de sueño pueden manifestarse durante el día por hiperexcitabilidad, hiperactividad y mal rendimiento escolar, incluso somnolencia diurna. La hipertrofia de una sola amígdala requiere una mayor vigilancia.

TRATAMIENTO:

La hipertrofia de amígdalas y adenoides fisiológica suele ir mejorando conforme el niño va creciendo, por lo que  sólo es necesario observación y ver evolución. Cuando presenta infecciones bacterianas hay que tratarlas con antibióticos. En otras ocasiones, si después de realizado tratamiento antibiótico, las amígdalas persisten inflamadas, puede ser necesario un ciclo de antiinflamatorios. En aquellos casos que presenten apneas del sueño, habra que plantear la extirpación quirúrgica de amígdalas y/o adenoides. Igualmente en aquellos casos de infecciones muy recurrentes o que afecten a la calidad de vida y la nutrición del paciente.